Proxecto interdisciplinar(io)


Me cuenta una profesora que los alumnos de 1º de ESO, en el trabajo de este trimestre de la materia ”proxecto interdisciplinar”, no dan pie con bola ni en la portada. De título escriben cosas como ”prollecto disciplinario”, ”proxecto indisciplinar” o ”proxecto indistiplinario”. Un desastre.

Me cuenta la misma profesora que en realidad el asunto tiene más miga. El caso es que el nombre de la peculiar materia es, oficialmente, ”proxecto interdisciplinar”. Lo que es un error, porque en gallego sería ”interdisciplinario”. En castellano son válidas, al parecer, ambas formas. Eso convierte el nombre oficial de la materia en una sutil castrapada, algo que, como todos sabemos, es motivo de mofa en general (y de suspenso, en particular).

Y digo yo: ¿con qué autoridad obligamos a estos niños a repetir la portada de un trabajo bajo la excusa de que escriben mal el nombre de la asignatura, si es que hasta cuando está bien escrito resulta que está mal escrito? ¿O con qué cara les bajamos la nota?

¿Quienes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Bienvenidos al mundo de la educación: todo un desafío epistemológico para el hombre contemporáneo.

El caminante sobre el mar de nubes
Caspar David Friedrich

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Apaleando adolescentes en Valencia


Partiendo del hecho de que cortar la vía pública suele ser motivo de intervención policial, alguien debería explicar a los mandos de la Policía Nacional y a la Delegada del Gobierno en Valencia que hay una diferencia entre los obreros del metal y un grupo de adolescentes dando voces. Los obreros del metal son adultos, y saben a qué se exponen. Los estudiantes de bachillerato son menores de edad e inexpertos en el noble arte de dar la tabarra al gobernante de turno.

La imágenes que hemos visto por televisión estos días causan verdadero asco. Una simple sentada se ha convertido en un baño de palos y en un reguero de disturbios provocados por una actuación policial carente de congruencia y proporcionalidad, abusiva y a la altura del Reino de Marruecos, con el que nos vamos homologando día a día.

Causa verdadero espanto y vergüenza ajena escuchar al Ministro de Educación echar balones fuera, alegando comportamientos excesivos por parte de unos estudiantes que no se han molestado ni en quemar un contenedor. Hay que ser un perfecto imbécil para no darse cuenta que los alumnos menores de edad apaleados y detenidos con cargos durante horas en las comisarías de Valecia son también sus alumnos, como todos los alumnos del país, y su cargo le obliga ante todo y en primer lugar a garantizar su seguridad y bienestar. Hay que ser un incompetente para no molestarse ni siquiera en disimular preocupación, y es una muestra más de que desde que terminó el bachillerato no ha entrado en un instituto de educación secundaria, lo cual, supongo, le trae sin cuidado.

Mis máyores felicitaciones a la Directora del Instituto Lluis Vives porque por lo menos tenía el semblante a la altura de las circunstancias: unos energúmenos han apaleado a sus alumnos y exige responsabilidades ante la Delegada del Gobierno (otra solemne incompetente).

Y no me vale la disculpa de que es la izquierda la que calienta el ambiente en Valencia y el resto del país: el anterior gobierno tuvo que lidiar con el 15M y la mitad de las plazas del estado ocupadas durante meses. Fue precisamente una carga policial en la Puerta del Sol de Madrid la que inició aquel movimiento. A ver en qué termina lo de Valencia.

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