Concurso: os onacirema


O antropólogo Horace Mitchell Miner conviviu longo tempo coa tribu dos onacirema, e recolleu os costumes, ritos e crenzas desa ancestral comunidade nun libro titulado “Body Ritual among the Nacirema“.

O relato das súas vivencias cos onacirema constitúe aínda hoxe un fito na historia da antropoloxía polo seu enfoque observacional (coñecido como self-distancing) e as súas irónicas aportacións á comprensión da cultura e a sociedade.

Ás veces pregúntome cómo describiría Horace Miner o funcionamento dos nosos centros escolares e, sobretodo, dos nosos claustros… Vaia vostede a saber. Estou seguro de que os métodos antropolóxicos de observación aplicados á intensa vida escolar (especialmente o self-distancing, e especialmente no caso dos adultos) haberían de ser sumamente útiles para millorar a excelencia laboral e o bo humor.

Por agora, penduro neste blog un fragmento da obra de Horace, e plantexo unha pregunta-concurso para xente lista: tras a lectura atenta do seguinte fragmento, ¿ónde situaría vostede xeográficamente a tribu dos onacirema? As respostas, nos comentarios.

La creencia fundamental que subyace a todo sistema parece ser que el cuerpo humano es feo y que su tendencia natural es hacia el debilitamiento y la enfermedad. Encarcelado en este cuerpo, la única esperanza del hombre es poder apartarse de éstas características mediante el uso de las poderosas influencias del ritual y la ceremonia. Cada hogar tiene uno o más altares dedicados a este fin (…). el lugar central del altar lo ocupa una caja o cofre construido en la pared. En este cofre se guardan numerosos amuletos y pociones mágicas sin los que ningún nativo cree poder sobrevivir. Estas preparaciones las elaboran diversos especialistas. Los más poderosos son los curanderos, cuya asistencia debe recompensarse con múltiples regalos. Sin embargo, estos curanderos no proporcionan las pociones curativas a sus clientes, sino que deciden sobre los ingredientes y luego los escriben en una lengua antigua y secreta. Esta escritura la comprenden únicamente los curanderos y los herbolarios, quienes, a cambio de otro regalo proporcionan los amuletos necesarios (…).
Los Onacirema sienten al mismo tiempo un horror casi patológico y una fascinación por la boca, cuya condición se cree que tiene una influencia sobrenatural en todas las relaciones sociales. Si no fuera por todos los rituales de la boca creen que se les caerían los dientes, que sus encías sangrarían, que las mandíbulas se reducirían, que sus amigos les abandonarían y que sus amantes les rechazarían. Creen también que existe una fuerte relación entre las características orales y morales. Por ejemplo, existe una ablución ritual de la boca de los niños que se supone mejora su fibra moral.
El ritual corporal cotidiano general incluye un rito bucal. Además de ser sumamente puntillosos con el cuidado de la boca, este rito conlleva una práctica que resulta repulsiva para el no iniciado. Me contaron que el ritual consiste en insertar una pequeña brocha de pelo en la boca, junto con ciertos polvos mágicos, y en mover la brocha con una serie de gestos formales. (Horace Miner,
Body Ritual among the Nacirema, 1956, pp. 503-4).

Unha pista: a escrita máxica dos onacirema.