Sic et non


A falta de ver cómo se substancia todo lo que hoy nos ha contado el ministro de Educación y Cultura J. Ignacio Wert, cabe hacer algunas reflexiones iniciales sobre las nuevas reformas.

1. La conversión de 4º de la ESO en 1º de Bachillerato.

Se da la circunstancia de que por acomodo a las leyes laborales españolas y por compromiso adquirido al entrar en la Unión Europea, en España es obligatoria la escolarización hasta los 16 años, que se cumplen, si el alumno no ha repetido en ninguna etapa anterior, al terminar el actual 4º de la ESO.

Por la reforma anunciada la ESO terminará en 3º, y de ahí se pasará a 1º de Bachillerato, del que se seguirá o bien hasta 2º y 3º de Bachillerato, o a un Ciclo Formativo de grado Medio. Lo que convierte al 1º de Bachillerato en ”1º de Bachillerato obligatorio”, y, para aquellos que no quieran seguir estudiando ni un Ciclo ni 2º de Bachillerato, en “1º de primero“. ¿En qué curso se obtendrá la titulación? ¿En 3º o en 1º de Bachillerato? ¿No hubiera sido mejor adaptar la estéril y esquizofrénica optatividad de 3º y 4º a dos itinerarios, uno profesional y otro general, garantizándose la obtención del título de Educación Secundaria en ambos casos, pero determinando el acceso a una u otra vía, en función de las previsiones del alumno? ¿Por qué era necesario cambiar el nombre (además del contenido) de 4º de la ESO? La respuesta, en el apartado siguiente.

2. Apartado siguiente: la cuestión de los conciertos.

En España la enseñanza está concertada (es decir, se gestiona de forma privada pero se paga con recursos públicos) hasta 4º de la ESO. El Bachillerato actualmente no está concertado. El Bachillerato, por tanto, se ampliaría a una franja de edad que cae bajo la obligatoriedad. Dado que resultaría absurdo concertar 1º de Bachillerato, pero no 2º y 3º, es evidente que la ocurrencia de cambiar el nombre a 4º de la ESO implicaría, tal vez, concertar hasta 3º. Si eso se confirma, estamos ante una segunda oleada privatizadora a gran escala, lo que por razones de atavismo cultural en España se traduce en una cristianización del sistema educativo. Por otro lado, la extensión de los conciertos entraría en contradicción con el principio de austeridad, pues supondría un aumento del gasto, habida cuenta de que no se puede eliminar, por razones obvias, la capacidad instalada del sistema público que absorbe la demanda de plazas en bachillerato.

Por lo tanto, la ampliación del Bachillerato no es tal, más bien al contrario: es la diversificación de 4º de la ESO (algo prima facie encomiable, pues puede facilitar la obtención del título de Educación Secundaria y mejorar la adaptación del alumnado a la etapa siguiente) pero cambiándole el nombre. Eso sí, con aviesas intenciones.

3. Educación para la Ciudadanía pasa a ser Educación Civica y Constitucional.

A la espera de ver en qué consiste el cambio, la pregunta es por qué no se ha cambiado el currículum de la asignatura, en lugar de andar a marear la perdiz con el nombre. Dado que la carga horaria y el nivel en que se imparte se mantienen, bastaría con adaptar la materia a los objetivos políticos e ideológicos del gobierno entrante (pues no de otra cosa se trata). El cambio es tan gratuito como peregrina fue la oposición a ella (oposición por cierto capitaneada fundamentalmente por la curia católica y por asociaciones a ella vinculadas). La materia era de tan poca enjundia que sorprende el ahínco con que alguna gente se opuso a ella, como si fuera la única asignatura en la que los alumnos aprendieran algo (dado que se presupone siempre que en las demás no aprenden nada). Resulta obvio, por tanto, que el cambio de nombre (y presumiblemente, de contenido) es el peaje pagado a la Iglesia Católica, y a la parte alícuota del electorado, por los servicios prestados.

4. El Real Decreto 1146/2011 queda suspendido.

El Real Decreto de Enseñanzas Mínimas publicado el 30 de julio de 2011 pasa a batir, según creo, el récord de brevedad en su vigencia: exactamente ha durado seis meses. Todo un ejemplo de cómo se gobierna en este país, y una prueba de cómo se va a seguir gobernando: deshaciendo con una mano lo que hace con la otra.

5. Otras reflexiones.

Les diría lo de siempre: ”disfruten de lo votado”.  Pero ya sé que mis escasos lectores no votan al PP. Cabe, eso sí, una pregunta retórica: ¿cómo hemos llegado a esto? Desde mi punto de vista los problemas del sistema educativo proceden de todos y cada uno de los estamentos implicados (padres, alumnos, clase política, inspección, admministración, sociedad… y profesorado, incluyendo en ese último ítem a la dirección). Por la parte que me toca, opino que los problemas no se acabarán hasta que haya una reforma sincera de la fución pública que resuelva sus disfunciones. Mientras eso no tenga lugar, y mientras ésta no tenga lugar a petición de los propios docentes, seguiremos perdiendo terreno.

Es lo que hay.

Gol de Señor!

Advertisements

3 Comentarios

  1. Xuiz e parte said,

    Febreiro 1, 2012 ás 14:02

    En canto ao concierto: eses cartos do “misterio” de educación agora irán hacia os centros concertados quitandoos da pública, non creo que incrementen o presuposto de educación.
    Por tanto haberá menos interinos traballando na pública e mais contratados na concertada, como existe unha diferenza no soldo entre estas duas figuras de docentes. Non alcanzo a supoñer hacia donde irá esa diferenza :)º

    E con respeto a única asignatura onde se aprendía algo:

    http://www.escolar.net/MT/archives/2012/02/el-ministro-wert-se-traga-las-mentiras-sobre-ciudadania.html

  2. iesounonies said,

    Febreiro 1, 2012 ás 21:26

    Grazas pola cita. Ainda onte escoitei esa cita na Cadena Ser como se fora certa.

  3. aulaga said,

    Febreiro 2, 2012 ás 00:43

    Onte, no Twitter, Enguita comentaba que o da educación para a cidadanía era unha profecía autocumprida; a eliminaban por ser polémica cando eles foron quen suscitaron a polémica. O caso é que eu pensaba que a súa intención era eliminala, e non substituila por outra de nome parecido e igualmente susceptible de ser obxecto de polémica. E volta a empezar. Penso que nesta reforma, que de profunda ten pouco, hai dúas lecturas; nun primeiro nivel é formal, pura maquillaxe; cambear o nome dunha materia (que se pode ser utilizada como instrumento de adoctrinamento ideolóxico-como case todas, por outra banda- tanto ten o nome), cambear o nome de 4º ESO polo de 1º Bac obrigatorio ou 1º CF obrigatorio, fomentar o bilingüismo (se falamos de linguas estranxeiras), etc. Iso nin é profundo nin é estructural. Nun segundo nivel de interpretación, a lectura é económica e a reforma sí pode ser profunda e estructural; abrir a porta á subvención do bacharelato para a concertada, co seu conseguinte-probable adoctrinamento ideolóxico, o que indudablemente redunda nunha melloría dos resultados académicos “dese” alumnado, o que constitúe u argumento para seguir concertando centros, o que ademais convertirá a un certo número de parados (profes) en traballadores (escravos; traballei na concertada), o que coincidirá cun cambio no sistema de acceso á función docente…Da un certo medo. Esa reforma estructural e profunda, para selo, non debería tocar os currículos de primaria, para empezar, de secundaria, para continuar, e ao corpo de inspectores para rematar? Igual así, incluso con recortes presupostarios, que tal vez sexan imprescindibles, as cousas cambiarían.


Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s

%d bloggers like this: