Al borde del barranco de Olduvai


Uno no puede dejar de sorprenderse ante el cariz que van tomando los acontecimientos, por mucho que lleve años esperándolos (e imaginándolos). El Serengueti en que se ha convertido esta crisis financiera nos ofrece escenas dignas de un documental de La 2, con países acosados por leonas hambrientas y manadas de hienas en busca de carroña en forma de empresas públicas.

Todo está relacionado con todo, como ya nos avisara Hegel. El aleteo de la mariposa más bien debería ser el préstamo concedido (y pedido) sin sentido común, la inversión en derivados (pongan cara de inteligencia) o la compra inconsciente de deuda intoxicada (ahora pongan cara de inversores). Y la tormenta es lo que tenemos delante.

¿Recortes del 10% en la plantilla de su instituto? Eso no es nada. Siéntese a contemplar el panorama: extienda los recortes de prensa salmón desde 2007 hasta hoy y no verá otra cosa que una lenta tafocenosis del sistema financiero cociéndose en la salsa de sus propias mentiras.

Grecia ya ha caído, tras Islandia e Irlanda, y la semana pasada Italia se sumó al club de los ñus que van de últimos en la manada, junto a Portugal y España, que huyen cojeando desde hace ya meses. Las leonas (y los leones) han hecho la digestión helena y vuelven a tener hambre. Se abre la cacería en el safari financiero. Pregunta: ¿quién será el próximo? Porque Portugal comenzó exactamente así. Y al fondo de rescate europeo (o europedo, como se dice ahora) le quedan 600.000 euros (nota: en millones). Los griegos, los portugueses y los irlandeses ya se han comido el resto. No hay más pasta que esa, y la Unión Europea empieza a tener lamentables similitudes con su antecesor, el Sacro Imperio Romano Germánico (hoy sería Sacro Imperio Franco-Germánico), con sus fronteras cada vez más cerca de la capital, mermadas por los mordiscos de los gatos cazadores.

¿Recortes del 10% en la plantilla de su instituto, insisto? Eso no es nada. Las leonas del Serengueti cuando cazan toman presas enteras, y no porcentajes. Si cae la deuda española el Estado no se financia. Si el Estado no se financia, usted, señor profesor, cobrará tarde-mal-y-arrastras, si es que cobra. Me temo que a la vuelta del verano, cuando los profes regresen (regresemos) de las vacaciones a unas aulas esta vez sí llenas de alumnos (con ratios completas) el menor de sus problemas va a ser el hacinamiento.

Hay en el Serengueti un barranco llamado Olduvai. Allí nació, por lo que sabemos, la humanidad. Y en ese barranco está inspirada una de las teorías predictivas más negras de las que tenga noticia, la conocida como teoría del barranco de Olduvai, o del pulso transitorio de la civilización industrial. Reconozco mi ignorancia, pues no tengo ni idea de si esta hecatombe es verdaderamente sitémica (es decir, responde a una lógica inexorable de la economía financiera unida a una verdadera cisis energética) o es solamente una crisis financiera grave. Lo que parece evidente es que vamos a salir, si no quemados, sí muy chamuscados. ¿Recortes del 10% en la plantilla de su instituto? Me río de Janeiro…

Barranco de Olduvai, en el Serengueti (Tanzania).

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