Calendarios


Fiel a mi empeño de mostrar (con el debido respeto a la ley y al secreto profesional) el funcionamiento de un instituto público hispanogalaico, analizaremos hoy el calendario escolar.

En la vida real el calendario obedece a una compleja composición de periodos solares y lunares: días de veinticuatro horas, semanas de siete días, años de doce meses, y meses de entre veintiocho y treinta y un días.

En la vida escolar la unidad de medida básica es el curso, que ocupa parte de dos años distintos. Pero algo aparentemente sencillo no lo es tanto, ya que existen otros periodos paralelos o superpuestos, oficiales y oficiosos, que pasamos a considerar para pública ilustración.

Curso académico: desde el 1 de septiembre hasta el 31 de agosto del año siguiente. Se nombra por los años que ocupa: 2009/2010, por ejemplo.

Actividades lectivas: dependiendo del tipo de centro, desde finales de septiembre a finales de junio; es lo que se denomina vulgarmente, “las clases”. Dura algo más de nueve meses (como un embarazo), se divide en trimestres, y está vagamente embutido en el curso académico.

Año de exámenes (ese nombre me lo acabo de inventar): desde el primer día de clase a finales de septiembre, hasta los exámenes extraordinarios de recuperación, a principios de septiembre siguiente. Nótese entonces que el curso académico y el lectivo no coinciden. Eso hace que los últimos exámenes de un curso académico se hagan en el siguiente, lo que da lugar algunas ambigüedades acerca de quién tiene que estar y en dónde.

Año administrativo (ese nombre también me lo acabo de inventar): desde el 1 de julio hasta el 31 de junio siguiente, como mínimo. Es el periodo normal de nombramiento de equipos directivos (por un número de años variable). Nótese que el año administrativo no coincide con ninguno de los anteriores, lo que hace que muchos cursos académicos los inicie un equipo directivo pero los termine otro.

Ejercicio económico: también dura un año, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de ese mismo año. Esto ya lo enrevesa todo, porque el encargado de organizar la gestión económica se nombra siguiendo años administrativos pero trabaja siguiendo ejercicios económicos, lo que hace que el administrador (normalmente un directivo llamado Secretario) se haga cargo de ejercicios económicos del administrador anterior, y así sucesivamente. Todo un lío.

Cabría añadir un periodo más largo: el periodo político, aquel tras el cual cambia el partido en el Gobierno. El cambio suele ir seguido de una profunda reforma legislativa en materia educativa (que siempre amenaza con ser la definitiva). Las legislaturas son al calendario escolar lo que la precesión de los equinoccios al calendario solar: el sistema todo pasa a mirar para otro lado, pero sin cambiar su rutinaria órbita.

Observación final: hoy es 30 de junio, es decir, el último día del año administrativo. Así que a las 00:00h local time pasaré, para bien o para mal, a ser directocillo de un centro de más de 600 alumnos.

Otro día, si tengo tiempo, les explico cómo se llega a tal cosa. Y si tengo más tiempo aún, les cuento lo que pasó el año en que a un Ministro de Educación se le ocurrió empezar el curso en navidades.

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1 comentario

  1. Setembro 1, 2009 ás 08:38

    […] 1, 2009 a 12:01 am (Xeral) Tags: Organización Como queda dito, o un de setembro comeza o curso académico. Que todo vaia ben, e un consello: non crean calquera […]


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